TRUMP CONDICIONA LOS INGRESOS PETROLEROS DE VENEZUELA A LA COMPRA EXCLUSIVA DE PRODUCTOS DE EE.UU.

TRUMP CONDICIONA LOS INGRESOS PETROLEROS DE VENEZUELA A LA COMPRA EXCLUSIVA DE PRODUCTOS DE EE.UU.

Donald Trump anunció un acuerdo que obliga a Venezuela a destinar sus ingresos petroleros a la compra de alimentos, medicamentos y tecnología fabricados en Estados Unidos, bajo supervisión de Washington.

TRAS LA INTERVENCIÓN EN EL PAÍS

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó como “beneficioso” un nuevo acuerdo que condiciona el uso de los ingresos petroleros de Venezuela a la compra exclusiva de productos fabricados en Estados Unidos, en el marco de una política de control económico y supervisión internacional sobre los recursos del país sudamericano.

Según afirmó el propio mandatario norteamericano, Venezuela deberá destinar los fondos obtenidos por la venta de petróleo —realizada bajo supervisión de Washington— únicamente a la adquisición de bienes estadounidenses. El anuncio fue realizado a través de la red social Truth Social, donde Trump aseguró: “Acabo de ser informado de que Venezuela va a comprar ‘únicamente’ productos fabricados en Estados Unidos con el dinero que reciba de nuestro nuevo acuerdo petrolero”.

De acuerdo con lo expresado por el presidente estadounidense, las compras incluirán productos agrícolas, medicamentos, dispositivos médicos y equipamiento tecnológico fabricado en Estados Unidos, destinado a mejorar la red eléctrica y las instalaciones energéticas venezolanas. La medida fue presentada por la Casa Blanca como un mecanismo para garantizar el abastecimiento básico y, al mismo tiempo, ejercer control sobre el flujo de divisas provenientes del crudo.

Diálogo entre Trump y Petro en medio de la tensión regional

En paralelo a este anuncio, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y Donald Trump mantuvieron este miércoles una conversación telefónica, la primera entre ambos mandatarios, en un contexto de fuerte escalada verbal y diplomática en la región. La tensión se profundizó el sábado pasado tras el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante una operación estadounidense en Caracas.

Fuentes del Gobierno colombiano confirmaron el contacto a las agencias internacionales EFE y AFP, aunque los detalles de la conversación no fueron revelados oficialmente. Se espera que Petro brinde precisiones durante su intervención en las manifestaciones que convocó en defensa de la “soberanía”, tras las advertencias formuladas por su par norteamericano.

Las “tres fases” previstas por Washington para Venezuela

En el Congreso de Estados Unidos, el secretario de Estado Marco Rubio explicó los lineamientos estratégicos que Washington prevé para el futuro de Venezuela, estructurados en tres fases. Según el funcionario, la prioridad es impedir que el país “caiga en el caos”, utilizando el control económico como herramienta política.

La primera fase, definida como de estabilización, apunta a evitar el colapso del país. Incluye la presión internacional, la denominada “cuarentena” y el control directo sobre los recursos energéticos. En este marco se inscriben las incautaciones de embarcaciones y la toma de control del petróleo venezolano, incluyendo la venta en el mercado internacional de entre 30 y 50 millones de barriles, cuyos fondos quedarían bajo administración supervisada.

La segunda fase, denominada de recuperación, plantea la reintegración de Venezuela al sistema económico global. Rubio explicó que este proceso buscaría garantizar un acceso considerado “justo” al mercado venezolano para empresas estadounidenses, occidentales y de otros países, sentando las bases de una reactivación productiva bajo nuevas reglas.

De manera paralela, se contempla la apertura de un proceso de reconciliación nacional, que incluiría amnistías, liberaciones o repatriaciones de sectores de la oposición.

La tercera fase corresponde a la transición política, concebida como el cierre del proceso de transformación interna del país. Si bien Rubio señaló que algunas etapas podrían superponerse, esta fase final implicaría la consolidación de un nuevo orden político en Venezuela, bajo un esquema alineado con los intereses estratégicos de Washington.