INVASIÓN DE MOSQUITOS EN SANTA FE: COMPLICACIONES EN COLONIA MASCÍAS Y ALERTA RURAL
Una invasión masiva de mosquitos afecta a Colonia Mascías, en Santa Fe. Productores y vecinos aplican medidas de emergencia ante una plaga que impacta en la vida diaria y el campo.
Una masiva invasión de mosquitos se registra por estos días en la localidad de Colonia Mascías, en el departamento Garay, provincia de Santa Fe, generando serias complicaciones tanto en la vida cotidiana de los vecinos como en la actividad rural de la zona. El fenómeno afecta con particular dureza al campo, donde el ganado queda expuesto sin protección frente a la proliferación de insectos.
Ante este escenario, los productores se vieron obligados a aplicar medidas de emergencia para resguardar a los animales, como realizar rodeos con caballos y vacas y prender fuego en sectores cercanos para ahuyentar a los mosquitos. En el ámbito urbano, la situación no es menos compleja: los habitantes aseguran que el uso de repelente debe repetirse cada pocos minutos, ya que las picaduras reaparecen de manera constante.
Un fenómeno cíclico vinculado a la sequía
El director de Radio Digital, Humber Molina, explicó que no se trata de un hecho aislado ni excepcional. “Esto ocurre cada 15 o 20 años, cuando hay procesos de sequía prolongada. Nosotros llevamos más de dos años de seca”, indicó.
Según detalló, durante esos períodos los mosquitos depositan sus huevos en lluvias esporádicas que no alcanzan a completar el ciclo biológico. “Esos huevos quedan latentes hasta que se producen grandes lluvias, como las que tuvimos hace unos 15 días. Ahí es cuando explota el problema”, explicó Molina en diálogo con LT10.
Calor, humedad y agua acumulada
Las altas temperaturas, la humedad y el agua acumulada tras las recientes precipitaciones generaron las condiciones ideales para la proliferación de esta plaga, que no solo afecta a Colonia Mascías, sino también a otras localidades del departamento Garay. De acuerdo con Molina, se trata de mosquitos “más grandes y más negros” que los habituales, y advirtió que el fenómeno podría extenderse entre un mes y medio y dos meses.
Los momentos más críticos se registran desde el atardecer hasta la noche, aunque también se sienten con intensidad durante la siesta. “En el campo no se puede ni abrir la boca. La única forma de protegerse es con repelente, pero nada alcanza”, resumió.
El impacto más severo se observa en la hacienda. Cuando la cantidad de mosquitos es extrema, las vacas tienden a agruparse y echarse unas junto a otras. “Empiezan a emitir metano, que funciona como un repelente natural para los mosquitos”, explicó el director de Radio Digital.
Distinta es la situación de los caballos, que resultan los más perjudicados. “Son animales muy sensibles a las picaduras y tienen la piel muy fina”, señaló Molina, lo que los vuelve especialmente vulnerables en este tipo de contextos.
Mientras aguardan que las condiciones climáticas ayuden a reducir la población de insectos, productores y vecinos de la región atraviesan jornadas complejas, con una plaga que altera de manera significativa la vida diaria y la actividad rural en buena parte del norte santafesino.











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