Quiebra ARSA: cerró histórica productora de yogures y despide 400 empleados

Quiebra ARSA: cerró histórica productora de yogures y despide 400 empleados

La Justicia decretó la quiebra de ARSA, fabricante de Yogs y postres Shimmy. Cerraron sus plantas y 400 trabajadores quedaron sin empleo.

La Justicia comercial decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la empresa productora de yogures y postres bajo licencia de SanCor Cooperativas Unidas Ltda., poniendo fin a un proceso de deterioro que se extendió por más de dos años.

La decisión fue adoptada tras el fracaso del concurso preventivo iniciado en 2024 y ordenada por el Juzgado Comercial N.º 29, a cargo del juez Federico Güerri, quien dispuso la inhibición general de bienes y el embargo de fondos.

El impacto es inmediato y profundo: alrededor de 400 trabajadores quedaron sin empleo tras el cierre de las principales plantas ubicadas en Arenaza (partido bonaerense de Lincoln) y Monte Cristo (Córdoba). Muchas de las familias afectadas acumulaban décadas de antigüedad desde la etapa en que las instalaciones pertenecían a SanCor.

Una historia de reconversiones y crisis

ARSA había nacido en 2016, cuando adquirió la división de productos refrigerados de SanCor por aproximadamente 100 millones de dólares. En 2019, la firma pasó a manos de inversores vinculados al Grupo Vicentin y al fondo BAF Capital, con la promesa de modernizar la operación y sostener marcas tradicionales del mercado.

Sin embargo, la situación financiera comenzó a deteriorarse progresivamente: deudas crecientes, atrasos salariales y suspensiones reiteradas marcaron los últimos años de actividad.

Hace dos años y medio, la gestión fue transferida a la firma venezolana Maralac S.A., pero el escenario no logró revertirse. En abril de 2024 se solicitó la apertura del concurso preventivo, que finalmente fracasó y desembocó en la quiebra.

El intento de venta de la compañía tampoco prosperó. Según trascendió, las causas judiciales vinculadas a Vicentin habrían bloqueado posibles operaciones, sellando el destino de la empresa.

Productos emblemáticos en riesgo

ARSA elaboraba productos emblemáticos como Yogs, Primeros Sabores y clásicos postres y flanes Shimmy, que durante décadas formaron parte de la mesa de los argentinos.

La paralización productiva no afecta únicamente a los trabajadores directos. El impacto se extiende a proveedores de leche, transportistas y economías regionales vinculadas a la actividad láctea, en un contexto donde la cadena productiva ya enfrentaba tensiones.

Las razones del colapso

Desde la empresa atribuyeron la quiebra a la “situación general de la economía argentina”, señalando:

  • Caída del consumo

  • Inflación elevada

  • Encarecimiento de la leche cruda

  • Subas salariales

  • Devaluaciones

  • Políticas de control de precios, como el programa Precios Justos implementado en agosto de 2023

A esto se sumaron cortes de energía por falta de pago y paralización de plantas durante 2024. Trabajadores denunciaron incumplimientos ante el sindicato Atilra, profundizando el conflicto laboral.

No obstante, referentes del sector lácteo sostienen que los problemas no se limitarían a la coyuntura económica. Según publicó El Cronista, voces de la industria apuntan a una gestión ineficiente e incluso cuestionada por su transparencia durante el proceso concursal. También mencionan factores estructurales como sobreoferta de leche, restricciones a exportaciones y desequilibrios en la cadena de pagos que afectan especialmente a pymes del sector.

Un nuevo golpe a la industria láctea

La quiebra de ARSA representa un nuevo capítulo de crisis dentro de la industria alimentaria argentina, particularmente en el sector lácteo, que en los últimos años ha enfrentado cierres, reestructuraciones y conflictos laborales.

Para las comunidades de Lincoln y Monte Cristo, la pérdida de estas plantas implica no solo la desaparición de una fuente de empleo, sino también un impacto social y económico que trasciende la actividad industrial.

Con la liquidación en marcha, se cierra un capítulo para una firma que supo ocupar un lugar central en el mercado de productos refrigerados y deja al sector enfrentando un escenario aún más desafiante.