Hacerlo consiste en llamar a testigos, que darían testimonios inmensamente incómodos para los actuales royals, no solo Andrés Mountbatten-Windsor.
El magnate pedófilo murió en su celda en 2019 en Nueva York tras ser detenido por cargos de tráfico sexual. Visitó Londres 80 veces y traficó jovencitas en el aeropuerto de Stansted, que venían de Letonia, Lituania o Rusia hacia su isla en el Caribe.
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