Dos argentinos participaron del hallazgo del planeta más joven conocido
Elías 2-24 b tiene menos de un millón de años y una masa similar a Júpiter. Dos científicos argentinos participaron de la investigación.
Astronomía: dos argentinos participaron del hallazgo del planeta más joven conocido hasta ahora
Tiene menos de un millón de años, una masa similar a la de Júpiter y se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra. Elías 2-24 b todavía permanece dentro del disco de gas y polvo donde se formó y ofrece una oportunidad excepcional para estudiar cómo nacen los planetas gigantes.
La astronomía acaba de sumar un descubrimiento que abre una ventana hacia una de las etapas más difíciles de observar en el universo: los primeros momentos de la formación de un planeta.
Un equipo internacional de científicos identificó a Elías 2-24 b, un planeta que tendría menos de un millón de años y que, de acuerdo con los investigadores, es el más joven detectado hasta ahora.
El hallazgo tiene además un componente argentino: dos científicos de nuestro país participaron de esta línea de investigación que permitió avanzar en el conocimiento sobre la formación de los sistemas planetarios.
El planeta tiene una masa similar a la de Júpiter y se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra.
Pero su característica más extraordinaria no está solamente en su tamaño o en su distancia.
Elías 2-24 b todavía se encuentra rodeado por el gas y el polvo del disco en el que se formó, por lo que los científicos tienen la posibilidad de estudiar un mundo prácticamente en sus primeros pasos.
El trabajo fue publicado en The Astrophysical Journal Letters y difundido por la NASA.
Hasta este descubrimiento, los planetas jóvenes que habían podido observarse directamente tenían edades superiores a los cinco millones de años. El nuevo hallazgo permite retroceder mucho más en el tiempo y estudiar una etapa que hasta ahora permanecía prácticamente inaccesible para la observación astronómica.
Un planeta que todavía está en plena formación
Elías 2-24 b se encuentra dentro del disco de gas y polvo que rodea a su joven estrella.
Es precisamente en esos discos donde comienza el proceso de formación de los planetas.
Durante las primeras etapas de vida de una estrella, enormes cantidades de material permanecen concentradas a su alrededor. Con el paso del tiempo, ese material puede comenzar a agruparse y dar origen a planetas, asteroides y otros cuerpos.
Observar directamente un planeta mientras atraviesa ese proceso es extremadamente difícil.
La gran cantidad de polvo que rodea a las estrellas recién nacidas bloquea buena parte de la luz y dificulta la identificación de objetos mucho menos brillantes que la estrella central.
En este caso, el equipo científico utilizó observaciones obtenidas mediante un coronógrafo del Observatorio W. M. Keck, ubicado en Hawái.
Este tipo de instrumento permite bloquear una parte importante del intenso brillo de la estrella para poder estudiar con mayor precisión los objetos y estructuras que se encuentran a su alrededor.
A partir de esas observaciones, los investigadores pudieron identificar señales compatibles con la presencia de Elías 2-24 b y avanzar en el análisis de sus características.
La participación de dos científicos argentinos
El descubrimiento está relacionado con Odisea, un proyecto dedicado al estudio de los discos de gas y polvo que rodean a estrellas jóvenes ubicadas en la nube molecular de Ofiuco.
Esta región tiene un enorme interés para la astronomía porque contiene estrellas jóvenes y sistemas planetarios que se encuentran en diferentes etapas de formación.
Entre los investigadores argentinos vinculados con este trabajo se encuentra el astrofísico Lucas Cieza, quien desarrolla su actividad científica en Chile y codirige desde hace más de una década el proyecto que dio origen a esta línea de investigación.
También participó Santiago Orcajo, graduado de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y becario del Conicet, quien formó parte de etapas anteriores de los trabajos relacionados con estos sistemas planetarios.
Ambos investigadores habían participado además en una investigación publicada en 2021, orientada a reconstruir la evolución de las estructuras de gas y polvo alrededor de estrellas jóvenes.
Aquellos resultados se convirtieron en un antecedente para posteriores observaciones y contribuyeron al desarrollo de esta línea de investigación.
¿Por qué es tan importante este descubrimiento?
La edad de Elías 2-24 b constituye uno de los elementos más relevantes del hallazgo.
Encontrar un planeta con características similares a las de Júpiter cuando todavía no ha cumplido un millón de años plantea nuevos interrogantes sobre la velocidad con la que pueden formarse los planetas gigantes.
Los modelos científicos utilizados actualmente intentan explicar cómo estos cuerpos acumulan materia y alcanzan grandes masas en períodos relativamente cortos.
La existencia de un planeta tan joven permite poner a prueba esas explicaciones.
Los investigadores podrán estudiar cómo Elías 2-24 b incorpora material de su entorno, cómo evoluciona mientras continúa dentro del disco que rodea a su estrella y qué condiciones permiten que un planeta gigante alcance una masa semejante a la de Júpiter.
El objetivo será obtener más información sobre cuánto tiempo requiere realmente la formación de estos mundos y cuáles son los mecanismos que intervienen durante las primeras etapas.
Una mirada hacia el pasado del Sistema Solar
El descubrimiento también puede ayudar a responder una pregunta que va mucho más allá de este planeta ubicado a cientos de años luz.
Estudiar un sistema planetario tan joven permite obtener pistas sobre cómo pudieron haber sido otros sistemas durante sus primeros momentos de evolución.
Incluso puede aportar información para reconstruir, de manera indirecta, cómo era nuestro propio Sistema Solar hace miles de millones de años, cuando la Tierra y los demás planetas comenzaron a formarse a partir de un disco de gas y polvo alrededor del joven Sol.
Elías 2-24 b representa así una oportunidad excepcional para observar una etapa que normalmente queda oculta por el material que rodea a las estrellas recién nacidas.
Y el aporte de los científicos argentinos demuestra, una vez más, que la investigación desarrollada desde nuestro país y la participación de investigadores argentinos en proyectos internacionales forman parte de la construcción del conocimiento sobre el universo.











Comentarios (0)
Comentarios de Facebook (0)