Caso Ángel: revelan condiciones extremas en la vivienda del niño
Investigan la muerte de un niño en Comodoro Rivadavia tras confirmarse que vivía en condiciones precarias junto a su familia.
La muerte de Ángel Nicolás López, el niño de cuatro años fallecido en Comodoro Rivadavia, continúa bajo investigación y suma nuevos elementos que profundizan la preocupación. En las últimas horas, se confirmaron las precarias condiciones en las que vivía junto a su madre y su entorno familiar, en un contexto de vulnerabilidad que ahora forma parte central del expediente judicial.
La vivienda estaba ubicada en la zona de Quintas, a unos seis kilómetros del centro de la ciudad, y consistía en una construcción de chapa de un solo ambiente con un pequeño baño. En ese espacio reducido convivían cuatro personas: el niño, su madre, la pareja de ella y una beba.
Según reconstrucciones y testimonios, el lugar presentaba filtraciones, falta de espacio y limitaciones en condiciones básicas para la vida cotidiana. El acceso también resultaba dificultoso, con calles de tierra y sin numeración clara, en un sector caracterizado por la precariedad habitacional.
Testimonios que evidencian la situación
El propietario del terreno, quien alquilaba la vivienda desde hacía aproximadamente un año, indicó que la familia había llegado al lugar por dificultades económicas. “Era una casita de chapa de un solo ambiente. Estaban muy apretados”, señaló.
Además, explicó que el inmueble contaba con un baño pequeño y que el espacio resultaba insuficiente para la cantidad de habitantes. También mencionó la existencia de un pozo en el terreno utilizado para la quema de residuos.
Por su parte, familiares del menor cuestionaron informes previos que describían condiciones habitacionales más favorables. Según denunciaron, se había indicado que el niño contaba con una habitación propia, algo que no coincidiría con la realidad observada.
Imágenes que generaron conmoción
Durante el fin de semana se difundió un video en el que el padre biológico del niño recorre el interior de la vivienda. En las imágenes se observan colchones amontonados, ropa dispersa, filtraciones en el techo y un espacio reducido donde se desarrollaba la vida cotidiana.
El material generó fuerte impacto y reavivó el reclamo de la familia paterna, que cuestiona las condiciones en las que vivía el menor.
Investigación en curso
La Justicia avanza en la investigación para determinar las circunstancias de la muerte y establecer posibles responsabilidades, tanto en el entorno familiar como en relación a eventuales intervenciones de organismos de protección.
Las condiciones habitacionales, los informes previos y los testimonios recolectados forman parte de las pruebas en análisis.
El caso generó conmoción en la comunidad y volvió a poner en debate la situación de la infancia en contextos de vulnerabilidad, así como el rol del Estado en la detección y acompañamiento de estos escenarios.











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